Los eternos campos de menta

Foto historia con olor a hierbabuena

 

Al llegar a la región de Eljovo nos cuesta trabajo imaginarnos el paisaje de hace dos años, cuando el río Tundja, que pasa justo al lado de los campos, había inundado todas las plantaciones. El nivel del agua soltada de la central hidroeléctrica Jrebchevo llegó a 4 m, cubriendo las cumbres de los árboles. Más de dos semanas duró la situación de emergencia. Cuando el río se retiró, del suelo casi no quedaba casi nada salvo suciedades, piedras y dunas de arena. Hoy el paisaje es como en el paraíso, donde sólo el alegre clamor de los recolectores de hierbabuena rompe el silencio.
Velichka parece no tener más de 45 años de edad, ríe a carcajadas y en sus ojos brillan unas llamaradas juveniles. Riendo, reconoce que ha nacido en 1948. Le preguntamos si no la molesta trabajar inclinada, si no tiene dolores de espalda, de piernas. ¡Nada de eso! Trabaja en las plantaciones de Iván Ivanov desde hace diez años, le gusta su trabajo, adora las hierbabuenas. Sólo pide que haga más fresco.
Iván Ivanov empezó a cultivar hierbabuena entusiasmado por un proyecto de la Casa de la Cultura de Eljovo, en 1999. Lo habían contratado para adiestrar a los empresarios principiantes que proyectaban ocuparse de cultivos de hierbas y otros productos agrícolas en la zona. Pero resultó que no había candidatos. Así, casi por casualidad, Iván decidió iniciarse él mismo en el cultivo de hierbas buenas orgánicas.
Al comienzo fue muy difícil. En momentos en que ya se preguntaba si no era mejor desistir del proyecto, el destino le hizo conocer Johannes Gutman, de la compañía austríaca Sonnentor, dedicada a la producción de hierbas orgánicas, tés y especias que buscaba en Bulgaria productores y socios. La cita por poco fracasa, ya que el auto del austríaco se rompió, pero Iván fue a recogerlo a la ciudad de Jaskovo con su coche, para mostrarle sus plantaciones. Mientras viajaban, Johannes le preguntó una multitud de cosas y poco después Iván recibió una oferta de negocio conjunto.
En la actualidad, la mayor parte de la menta orgánica se produce precisamente para Austria. Cada bolso de menta seca se somete a pruebas (de cada lote) en dos laboratorios independientes, uno en Austria, y otro, en Alemania.
La producción orgánica de hierbas exige más mano de obra que la producción convencional. Si se pudieran usar suplementos y abonos artificiales, el rendimiento sería el doble. Pero Iván cree que las hierbas han de cultivarse de modo natural, como en el pasado. Por eso se ha orientado al cultivo orgánico, con la idea clara de cuidar la naturaleza. Se cosechan a mano, las plagas también se exterminan a mano, de manera que el suelo quede exento de sustancias tóxicas. Porque, así lo dice Iván, la buena salud exige de nosotros que estemos en armonía con la naturaleza.
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