Una sinergia inesperada: menta con tapioca

¿Por qué usamos tapioca para endulzar el nuevo sirope de menta?

Mientras pensábamos en agrandar la gama de siropes harmonica, buscábamos ofrecer una alternativa del azúcar como  sustancia edulcorante. Así, siguiendo el método de la exclusión y a raíz de varios estudios y tests, hemos encontrado una sustancia edulcorante extraída de la tapioca que nos impresionó por su delicado sabor dulce (correlación recomendada para la mezcla agua-jarabe, 1:5 y por su color neutro. La tapioca es un edulcorante natural extraído de los tubérculos de la planta kasava, conocida también como manioca. La planta crece en zonas con suelos áridos y garantiza la alimentación y mantiene ocupada a mucha gente en Africa y Améérica del Sur. El extracto de manioca es rico en azúcares fácilmente digeribles, insustituibles para las personas activas que practican deportes. Además, el aroma y color neutral de la tapioca permiten a la menta brillar como una auténtica reina en este “cuento de hadas” aromático.

Así pues, la menta orgánica, tras haber absorbido los rayos del sol en las praderas de la montaña Strandza, ha encontrado el socio perfecto para su indescriptible aroma y nos sorprende con un sabor más intenso que agrada al paladar  tanto en su variante de bebida cálida, como fría.

Por otro lado, nuestro nuevo producto mantiene todas las propiedades de la menta: refresca, tranquiliza el estómago, ayuda  la digestión, abre el apetito y fortalece el sistema inmunológico. 

El “jsiro” de menta caliente es un remedio ideal contra la voz ronca o los resfriados del invierno.  Pero para el verano, se lo recomendamos bien frío y fresco y fortificante, una base ideal de cócteles o de limonada casera.

 

¿Qué es la tapioca?

 

 

Primero, es importante saber que la manioca, la tapioca y el sirope de tapioca son cosas muy diferentes. El tubérculo de manioca es rico en almidón, minerales y proteínas, que en el sirope de tapioca brillan por su ausencia.

Con “tapioca” nos referimos al extracto de tubérculos del arbusto manioca, que en Bulgaria se puede encontrar mayormente bajo la forma de harina o de pequeñas perlas blancas.  El tubérculo de manioca por su contenido en almidón, minerales y proteínas es uno de los alimentos fundamentales para los habitantes de los países emergentes.

Las leyendas cuentan que aun los mayas cultivaban la manioca y que sus tubérculos largos y puntiagudos  eran el alimento fundamental para la población de América antes que Colón pisara las Nuevas Tierras. No son menos fascinantes las historias del producto secundario, la tapioca. El nombre de la tapioca proviene de Tupi, el mayor grupo étnico de la población autóctona de Brasil. Tras las expediciones marítimas entre los siglos XV y XVII, la tapioca, junto con el tomate, las patatas y el maíz llegaron a Euopa, aunque algunos cuentan que la tapioca es de origen asiático.

 

Independientemente de cuál es la verdad, la tapioca es un producto muy interesante y con varios beneficios nutricionales.

Sin embargo, es importante saber que la tapioca debe consumirse procesada y que se debe evitar el tubérculo crudo de la manioca porque  contiene  ácido cianhídrico que es muy tóxico.

El contenido de este ácido determina también los niveles de dulzor y amargor de la manioca. Para eliminar el ácido y hacer el producto inocuo, los tubérculos de la manioca pasan por diversas etapas de procesamiento  hasta llegar a convertirse en paquetes de harina o perlas que vemos en las estanterías de las tiendas.

Por su alto contenido de almidón, la tapioca, bajo la forma de harina se usa también para densificar sopas, mientras que sus perlas, que puestas en agua hirviendo se hacen transparentes y pegajosas, nos ayudan a preparar sabrosas cremas y postres. Tiene un aroma neutral que nos permite dar rienda suelta a nuestra imaginación culinaria, combinándola con diferentes especias. Una sugerencia: la combinación con leche de coco es extraordinariamente agradable.

 

 

 

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